En un clima de calidez y emoción, los abuelos tomaron el rol de narradores y acercaron a los niños y niñas cuentos, relatos y recuerdos que trascendieron las páginas de cualquier libro. Fue un encuentro intergeneracional único, donde la memoria, la palabra y el afecto se fusionaron en una experiencia literaria irrepetible.
Estas instancias nos recuerdan que la lectura también se hereda, y que hay historias que solo pueden contarse de la manera en que las cuenta un abuelo: con la pausa justa, la mirada cómplice y el amor de siempre.
Agradecemos a cada familia que se sumó en este espacio tan significativo para nuestra comunidad.












